En los próximos días, estará en esta dirección del ciberespacio un breve y hasta cierto punto iracundo análisis de un tema muy entretenido, un tema que es un ajedrez gigante, lleno de peones, alfiles, caballos; y desgraciadamente pocas reinas y torres. Entretenido podrá ser para quienes disfrutan de la burla, pero de la burla hacia los poderosos, porque burlarse de los débiles más que entretenimiento, es una cobardía.
Me refiero a la política chilena (y a uno que otro canalla extra-político). Llena de peones, es decir, llena de hueones que nadie puede distinguir, aun haciendo un esfuerzo; lleno de alfiles, es decir, de gente que anda jugando chueco; lleno de caballos, es decir, de gente que hace como que sigue una cierta dirección, pero que a la hora de los quibos sale pal otro lado; pocas reinas, porque demás está decir que las mujeres políticas chilenas son casi todas horribles (ejemplo, Bachelet, María Antonieta Saa y Evelyn Matthei); y desgraciadamente pocas torres, es decir, poca gente que siga una dirección determinada a lo largo del tiempo...

oye, te faltaron los reyezuelos como el señor lagos, que mandan al sacrificio a todas sus piezas y se esconden tras las faldas de sus reinas...